Del libro: The Aletheon
Por Avatar Adi Da Samraj
1.
Desde la antigüedad, los seres humanos se han empeñado constantemente en identificar, aislar, definir y nombrar el mito socialmente- requerido y culturalmente-inventado de un “yo” separado, o ego-“yo”.
Cada sociedad y cultura posee su propia definición y mitología-del-ego específica —y a su vez, cada definición-del-ego culturalmente distinta también exhibe sus propias características particulares y lenguaje-codificado para referirse a la mitología-del-ego.
Al nombre genérico “yo” (o referencia-al-ego), se le atribuyen descripciones, características y nombres particulares que lo definen de acuerdo con la cultura en la que “habita”.
En consecuencia, todos los términos de “auto”-referencia que definen-al-ego —tales como el “cuerpo”, la “mente”, el “alma” y (en la versión contemporánea del materialismo científico) el “cerebro” —no son más que formas establecidas culturalmente para definir al ego, que pertenecen a un determinado tiempo y lugar cultural.
A los términos clave de “auto”-referencia, que definen-al-ego, se le suman, por vía cultural y tradicional, numerosas metáforas y atributos de carácter esencialmente icónico —con la finalidad de concretar (u “objetivar”) la referencia genérica del “yo” y “elevarla” a la categoría de mito “local” (o, más propiamente, de mito “tribal”).
Por consiguiente, el ego-“yo” no es más que un mito “objetivado” (o construido socialmente y cristalizado culturalmente) que es común a todos los seres humanos —y, debido a que el ego-“yo” es (en consecuencia) un “objeto” en el campo-de-patrones de la consciencia contextual humana, este ego-“yo” (paradójicamente) no puede considerarse propiamente un “yo”, antes bien, es intrínsecamente de la naturaleza de no-“yo”.
El ego-“yo” es una idea-de-un-“yo”, universalizada-humanamente y proyectada por el pensamiento conceptual, pero “este”, de hecho, no-es-un “yo” —sino un constructo social y cultural, una identidad personal “objetivada”, una ficción, un “otro” que se invoca como si fuera un “yo”.
Lo que la mente hace “parecer” como un ego-“yo” (o “yo-objetivado”) no es más que la idea-de-un-“yo” mentalmente-proyectada.
El ego-“yo” es un pseudo-“doble” humano, una figura ilusoria creada para “aparentar” mediante la energía activada-mentalmente del reflejo social basado-en-el-cuerpo.
El ego-“yo” no es sino el estado corporal natural de la relación social y funcional, invocada mediante la re-visión mental de la idea-“yo-soy-el-cuerpo” y que (así y, por consiguiente) se proyecta (con una u otra apariencia) como una “entidad”-separada y ficticia.
2.
El modelo-del-ego predominante en estos tiempos es, esencialmente, secular —conforme a lo que impone la actual cultura dominante, que es el materialismo científico.
Sin embargo, aunque (desde el “punto de vista” del materialismo científico y la perspectiva del “nuevo realismo”) la cultura del materialismo científico (o “realismo” científico) pretende haber “rescatado” a la humanidad de sus antiguas ilusiones filosóficas y “religiosas”, así como también de sus fracasos metafísicos sin salida, al reemplazar las ideas “vagas” e “insustanciales” de “alma” y “mente” por el “verdadero realismo” de “cuerpo” y “cerebro”, lo cierto es que las referencias del “cuerpo” y del “cerebro”, en sí mismas, no se diferencian de las demás (y más tradicionales) descripciones-del-“yo”, que son simples palabras clave (o definiciones re-visionistas sustitutivas) que señalan el mito y representación del ego-“yo” separado (que es completamente ficticio).
En la Realidad En Sí no existe un “yo” separado ni un ego-“yo”.
El ego-“yo”, cualquiera sea su nombre o definición, es una ilusión, una invención cultural creada con la finalidad de satisfacer una necesidad social asumida convencionalmente.
El “cerebro” dista tanto de ser una “entidad” o una “persona” como los igualmente mitológicos (o culturalmente inventados) “cuerpo”, o “mente”, o “alma”.
3.
Ahora bien, ¿”quién” es esta “persona” intrínsecamente inexistente (y, por lo demás, simplemente ficticia) a quien se le llama (o se le define como) el “cerebro”?
Solamente existe el patrón libre-de-ego, que aparece-en-todas-partes como todos y cada uno.
Las “personas” humanas no son “entidades” separadas ni definibles.
La “identidad personal” humana no es más que un convencionalismo,
un constructo social cuya función es ordenar la interacción y el discurso dentro de la totalidad de los patrones-condicionales que constituyen el contexto aparentemente-cotidiano de los acontecimientos-de-la-vida, que por otra parte conforma la unidad preexistente, intrínsecamente libre-de-ego.
Los seres humanos constituyen un proceso-de-patrones que emergen (o co-emergen) recíprocamente —no son un simple caos de “entidades” (o “personas” absolutas e independientes), sino más bien son un proceso total de patrones intrínsecamente libre-de-ego dentro de un campo-de-patrones unificado y siempre preexistente.
En la Realidad En Sí, los seres humanos (sin excepción) no son (ni pueden ser) “entidades” intrínsecamente separadas (ni “personas” absolutas e independientes) —y del mismo modo, las “cosas” (auto-evidentemente) tampoco son “personas”, más bien son solo patrones que emergen dentro del campo universalmente evidente de la unidad preexistente que es el universo condicional, el cual acontece como un todo.
Aquí no existen egos —ni uno, ni muchos.
Aquí tampoco hay cerebros separados e independientes de la totalidad de los patrones corporales y mentales de los procesos perceptivos y conceptuales que constituyen los acontecimientos de la existencia humana y se encuentran sistemáticamente unificados, funcionando de manera interdependiente y recíproca.
Aquí no existen cuerpos, ni mentes, ni almas, ni seres humanos absolutos e independientes de la unidad universal preexistente, ni del patrón cósmico de los acontecimientos-de-energía.
Solamente Existe la Realidad En Sí, Intrínsecamente libre-de-ego, Indivisible, Acausal y Auto-Evidentemente Divina.
Por consiguiente, La Naturaleza-Propia, Condición-Propia y Estado-Propio de la Realidad En Sí —Que Es (Indefectiblemente) La Naturaleza-Propia, Condición-Propia y Estado-Propio de todo y Todo— Es La Única e Indefectible Naturaleza, Condición y Estado, Intrínsecamente libre-de-ego, Que debe ser Realizado y Demostrado por todo-y-Todo, en lugar de continuar defendiendo y explotando mitologías del ego-“yo”, bajo cualquier nombre o definición con la que se “le” denomine (siempre de forma falsa) como “persona” aquí.
4.
El cerebro no es un tipo de “identidad”—ni una “entidad”, ni una “persona”, ni un “yo”.
El cerebro es, intrínseca y funcionalmente, libre-de-ego — aunque la mente basada-en-el-cuerpo pueda intentar invocar y proyectar una ficción-de-ego dentro del campo del proceso cerebral que, por otra parte, es libre-de-ego.
El cerebro no es algo separado —y el cerebro en sí mismo (entendido como un proceso innato de la vida corporal tácita) ni supone ni puede suponer tal separación.
El cerebro es una parte integral de una totalidad psico-física.
Esa totalidad constituye el dominio corporal entero.
El cuerpo no es una identidad.
El cuerpo es libre de ego.
El cuerpo no es algo separado.
El cuerpo es una parte integral de una totalidad psico-física.
Esa totalidad es todo el dominio cósmico.
El dominio cósmico no es una identidad.
El dominio cósmico es libre de ego.
El dominio cósmico no es algo separado.
El dominio cósmico es una parte integral de la totalidad en sí.
La totalidad en sí es todo-y-Todo En la Realidad En Sí.
La Realidad En Sí no es una identidad.
La Realidad En Sí Es libre de ego.
La Realidad En Sí Es la ausencia de ego en sí.
La Realidad En Sí no es algo separado.
La Realidad En Sí Es la No-separación En Sí.
La Realidad En Sí Es Indivisible.
La Realidad En Sí Es La Indivisibilidad En Sí.
La Realidad En Sí Es Acausalmente Auto-Existente, Acausalmente Radiante-En-Sí y Auto-Evidentemente Divina.
Solo La Divinidad Es.
La Divinidad Es todo-y-Todo.
La Divinidad Es la totalidad en sí.
La Divinidad Es el dominio cósmico.
La Divinidad Es cada cuerpo.
La Divinidad Es cada cerebro.
La Divinidad Es y Solo Es.