El Mito del “Tiempo-Presente”

Del libro: The Aletheon
Por Avatar Adi Da Samraj

La mente está confinada al tiempo —como memoria (o “pasado”) y como anticipación (o “futuro”).

El cuerpo está confinado al espacio —como “ubicación” sin referencia de tiempo, aunque también como una condición que solo la mente (y no el cuerpo) observa e interpreta como cambios a través del tiempo.

No existe “ubicación”-del-espacio en el tiempo.

No existe “ubicación”-del-tiempo en el espacio.

No existe “tiempo-presente” en la “experiencia” psico-física.

El ego-“yo” psico-físico no es más que simplemente la “experiencia”-mental del cambio en el tiempo y la “experiencia”-corporal de la “ubicación” atemporal en el espacio.

No existe “ubicación” mental en el “presente”.

No existe el “tiempo-presente” —pues no hay ninguna pausa mental ni “ubicación” inalterable en el tiempo.

La mente detecta los cambios del cuerpo en el tiempo, pero la mente nunca está presente como el cuerpo en el espacio.

El cuerpo no detecta ni al tiempo ni a la mente.

El cuerpo no puede existir en “tiempo-presente” porque el cuerpo solo puede estar presente en y como espacio —y, en cualquier caso, el cuerpo no puede, por sí mismo, funcionar ni lograr ser como una mente en el tiempo.

La mente no puede existir en el “tiempo-presente”, ya que la mente solo es capaz de recordar, anticipar y especular en patrones construidos mentalmente, en formas de simples ideas del tiempo —y, en cualquier caso, la mente, en sí misma, no puede ser “localizada” en el espacio.

La mente y el cuerpo no son lo mismo ni son inseparables.

La coincidencia “experiencial” efectiva —e inevitablemente solo temporal— entre la mente y el cuerpo es siempre obra y resultado de una disciplina psico-física práctica, y nunca un hecho previo o intrínsecamente real.

Mente y cuerpo existen en ámbitos separados, y estos realmente nunca existen en una unicidad en el “tiempo-presente”.

La unicidad e indivisibilidad de mente y cuerpo —e incluso la reducción de la mente al cuerpo o del cuerpo a la mente— es un mito en la mente.

La mente solo se “sitúa” en el tiempo, el cuerpo solo se “sitúa” en el espacio —y, por consiguiente, el “tiempo-presente” es un mito o una simple idea en la mente.

La idea del “tiempo-presente” no puede ser realizada ni “experimentada” realmente como un hecho corporal y espacial.

La tan-mencionada recomendación filosófica de “vivir en tiempo-presente” no puede llevarse a cabo ni como una respuesta corporal, ni como una respuesta psico-física completa.

No es posible “vivir” —o existir— en “tiempo-presente”.

“La Existencia” es una característica de la Realidad En Sí —libre-de-ego, y es tanto Preexistente a la “ubicación” en el tiempo como Preexistente a la “ubicación” en el espacio, y únicamente Tal Como Es.

Debido a que Solo Existe la Realidad En Sí, el “tiempo-presente” no existe.

La Realidad En Sí no existe en “tiempo-presente”.

La Realidad En Sí Es Simplemente Tal Como Es —Siempre Ya Preexistente a todas las referencias egóicas, condicionales y espaciotemporales, y (por ello) Siempre Ya Preexistente a toda forma de “ubicación” e identidad condicional y separada.

La Realidad En Sí Siempre Ya Existe, Es Acausal y Perfectamente Preexistente al espacio-tiempo —y, de la misma manera, la Realidad En Sí Siempre Ya Existe y Es Acausal y Perfectamente Preexistente al “tiempo-presente”.

La Existencia En Sí, Que Es Solo la Realidad En Sí, Siempre Ya Existe y Es Acausal y Perfectamente Preexistente al espacio-tiempo y al “tiempo-presente”.

El espacio y el tiempo Siempre Ya Existen, y Son Acausal y Perfectamente No-separados de La Realidad En Sí —y, Por Ello, Existen Únicamente Como la Realidad En Sí.

Debido a que el espacio y el tiempo no existen sino Como La Intrínseca Naturaleza-Propia, Condición-Propia y Estado-Propio de la Realidad En Sí, tampoco existen unidades separadas ni de tiempo ni de espacio.

El espacio no puede dividir al tiempo.

El tiempo no puede dividir al espacio.

La Realidad En Sí Es La Naturaleza-Propia, Condición-Propia y Estado Propio de la Indivisibilidad Preexistente.

El espacio no detecta al tiempo —ni momentos distintos ni unidades separadas de cambio.

El tiempo no es una característica intrínseca del espacio.

El cuerpo —o incluso la totalidad del universo físico— únicamente se “sitúa” en el espacio, y solo como la aparente simultaneidad de la mera existencia.

El tiempo es la atención al cambio.

El tiempo es una característica de la mente o de la atención o del “punto de vista”.

El tiempo es la característica de un observador.

El tiempo es un acto de percepción.

El tiempo es el resultado de la mentalización de lo que se observa.

El tiempo es una notación mental.

La notación mental o el acto de percepción y observación del tiempo, requieren atención.

El tiempo es un acto de atención.

La atención requiere una “ubicación” corporal en el espacio —o la suposición del “punto de vista”.

El acto de percibir y observar el proceso-conceptual del tiempo requiere una atención “localizada” en el cuerpo para así “objetivar” —o diferenciar, o “fraccionar”— lo observado.

El tiempo es el acto de percibir el sufrimiento.

El tiempo es la reducción del cuerpo, el universo y la Realidad En Sí a la escala-egóica del “punto de vista”.

Cuando La Naturaleza-Propia, Condición-Propia y Estado-Propio de la Realidad En Sí Se Auto-Realiza Intrínsecamente, tanto el “punto de vista” como el tiempo y el sufrimiento son Trascendidos de manera Intrínseca y Perfecta.

Al Trascender la ilusión del “tiempo-presente” en La Naturaleza-Propia, Condición-Propia y Estado-Propio, libre-de-ego, Indivisible y Acausal de la Realidad En Sí, el espacio mismo deja de ser profanado por el “punto de vista”, el sufrimiento y el tiempo mismo.

El “tiempo-presente” es un mito en la mente.