Del libro: Notice This (Date Cuenta de Esto)
Por Avatar Adi Da Samraj
Pensar es un proceso. El surgimiento de conceptos, palabras y demás, es el pensamiento.
No se trata de que realices una acción y que de pronto, al instante, surja un pensamiento —por lo que tienes que indagar qué hiciste antes de pensar. En realidad, toda la evidencia del pensamiento es el pensamiento mismo. No se requiere hacer algo antes de pensar.
El pensamiento representa simplemente otra forma de estructura, medio (o campo), y modalidad de aparato funcional —tal como otros aspectos del cuerpo-mente. El pensamiento también está íntimamente vinculado al núcleo de la consciencia, la complejidad y la energía.
En ciertas tradiciones, el “habla” (o la “mente-del-habla”) es una palabra (o término) que también alude a procesos-de-energía, disciplinas-de-energía y demás. Se trata, por consiguiente, de otro aspecto básico. Cuando el habla ocurre, no eres diferente de ella, ni la diriges desde otro lugar. Tu consciencia de la mente-del-habla y de los “objetos” de la mente-del-habla son uno. Es decir, son un mismo hecho.
La mente también es similar a otros órganos y procesos del cuerpo-mente —como la respiración, por ejemplo. Puedes respirar intencionalmente —inhalar y exhalar intencionalmente— y también participar intencionalmente en el proceso de respiración con el cuerpo entero. En ese sentido, es similar al pensamiento. En la medida en que tú eres consciente de la respiración, tu consciencia de ella y el “objeto” mismo son una unidad. Y, sin embargo, si desplazas tu consciencia “experiencial” hacia otro locus, la respiración no cesa. Esta también continúa de manera autónoma.
Lo mismo sucede con la mente. Puedes pensar de manera intencional. Puedes observar a los pensamientos simplemente surgir, o puedes adoptar otro marco (o locus) de consciencia “experiencial” sin siquiera darte cuenta de la mente. Esta continúa funcionando en múltiples niveles —aunque puedes estar completamente inconsciente de ella, tal como sucede con la respiración, la circulación sanguínea, los latidos del corazón y demás. No es necesario que te relaciones con estos procesos de manera intencional —sin embargo, no eres independiente de ellos. No es indispensable que estén en tu campo de consciencia —aunque pueden estarlo.
¿Y qué ocurriría si todos estos procesos estuvieran en tu campo de consciencia simultáneamente? Total consciencia-“de ti mismo” y de tu función psico-física, incluida la mente-del-habla —tú consciente de todo, simultáneamente, en cada detalle. ¿Es posible?
¿Es posible estar totalmente consciente y funcionar a través de cada sentido y de la mente-del-habla, de manera simultánea? ¿Puedes ser consciente de ellos y funcionar como ellos, con total intención, en cada detalle? Tú sabes lo que es concentrarte en el pensamiento —y, entonces, en otro instante, realizar plenamente cada respiro. Pero ¿puedes efectuar plenamente cada respiro y también concentrarte completamente en el pensamiento? Y entonces ¿puedes añadir un funcionamiento igualmente intencional y plenamente consciente que abarque todo el resto de tu cuerpo-mente, como un todo, de manera simultánea?
Yo sostengo que no es posible hacerlo. Y, por ello, ¡en sentido activo —nunca podrás “ser” completamente tú mismo— jamás!
No existe ningún “tú” relacionado con el cuerpo-mente, ya que tú no puedes serlo. Es posible que te concentres en diversos lugares, con cierto grado de complejidad —no obstante, en el instante en que te concentras en una función excluyes a las demás y las dejas funcionando en “piloto automático” (por así decirlo). Por consiguiente, estas desarrollan al cuerpo-mente. Nunca eres tú quien lo hace. Te relacionas con una función o con uno u otro locus al concentrar todas tus facultades en ello. Sin embargo, en cuanto te desplazas hacia algún otro locus, entonces aquel que habías logrado ser plenamente se está creando automáticamente de nuevo.
¿Dónde queda el “tú” en todo esto? Puedes sintonizarte con varias funciones, pero no puedes ser ellas, salvo a través de esa misma sintonización. Y tampoco puedes ser varias de ellas simultáneamente. Te concentras. Te conviertes en lo que meditas y excluyes lo demás —permitiendo así al resto ocuparse de sí mismo y (en el proceso) ocuparse de ti (quien quiera que “tú” seas) al continuar con la respiración y todo lo demás.
Sin entrar en cuestiones metafísicas, ¿quién exactamente eres “tú”? Es necesario examinar este asunto con absoluta seriedad. Si no puedes ser la totalidad del cuerpo-mente mediante una concentración completa que integre todas las facultades, cada detalle y cada relación dentro del todo, entonces no lo eres. En el instante en que tengas alguna percepción mediante la atención y, de esta manera, percibas alguna dimensión relacionada con el funcionamiento psico-físico, entonces no eres diferente a ese hecho. En Última Instancia, esto es lo que se debe Realizar.
Supones ser diferente del “objeto”. Eso es “Narciso”. Afirmas ser el cuerpo-mente. En términos generales, eso es lo que las personas creen. Y, sin embargo, no puedes ser lo que dices ser. Solo puedes sintonizarte con las dimensiones y los campos relacionados con dicho cuerpo-mente —pero nunca con todos simultáneamente.
No puedes “experimentar” la totalidad de la existencia (ni siquiera la de tu propia existencia). En esencia, solo puedes “experimentar” ciertas dimensiones de esa plenitud, y solo una a la vez. Por ello, no eres la totalidad, pues no puedes serlo como tal. No puedes serlo en un sentido activo. Únicamente puedes serlo en un sentido pasivo. Te puedes sintonizar con ella, aunque no es necesario que lo hagas.
El cuerpo-mente no es necesario. Tú no eres eso. Puedes, en todo caso, sintonizarte con él. Sin embargo, cuando este emerge, tú supones que lo eres.
El cuerpo-mente no emerge independiente de ti, pero tampoco es indispensable. No tiene por qué surgir y bien podría no hacerlo. Cuando este no emerge, no existe separación de él.
Si el cuerpo-mente emerge, lo hace únicamente como una modificación de Aquello Que Siempre Ya Es El Caso.
Si el cuerpo-mente no emerge, es simplemente porque Aquello Que Es Siempre Ya El Caso no se modifica ni se rompe en apariencia.
1 Avatar Adi Da Samraj uses “Narcissus” as a key symbol of the un-enlightened individual as a “self”-obsessed seeker, enamored of his or her own “self”-image and egoic “self”-consciousness.
He is the ancient one visible in the Greek myth, who was the universally adored child of the gods, who rejected the loved-one and every form of love and relationship, and who was finally condemned to the contemplation of his own image until, as a result of his own act and obstinacy, he suffered the fate of eternal separateness and died in infinite solitude.
—Avatar Adi Da Samraj
The Knee of Listening